La vida.
Amarga y dulce eres, habitarte es una prueba que nos hemos puesto ante Dios, aunque estar en tu senda a veces parece una condena. Con el paso de los años nos damos cuenta que debemos estar dentro de ti existiendo en un ajedrez cuyo fin es incierto, desconcertante a la vez, doloroso para quien nos ve partir. Dentro de tu seno intrigantes y manipuladores que siempre buscan destruir al hombre justo, por eso hay que actuar con inteligencia para no caer en las fauces de los malvados. Con el paso del tiempo añoramos nuestra infancia donde estábamos en casi un constante presente y nuestras obligaciones en muchos casos era simplemente ir a estudiar, jugar y en las noches orar. Nuestros compañeros de vida eran otros chiquillos y familiares, unos estrictos, otros indiferentes y otros amables... Como olvidar aquellos amigos fieles de suave pelaje que tanto extrañamos su partida que jugaban con nosotros compartiendo su inocencia con cariñosos lamidos. Luego llegan las mieles del a...




